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Aitor Francesena “Gallo”: el surfista ciego que no cree en las barreras

Aitor Francesena fue uno de los fundadores de la primera escuela de surf del país. Ha sido seleccionador nacional y entrenador de surfistas de élite como Aritz Aranburu, Eneko Acero y Asier Muniain.
Aitor Francesena fue uno de los fundadores de la primera escuela de surf del país. Ha sido seleccionador nacional y entrenador de surfistas de élite como Aritz Aranburu, Eneko Acero y Asier Muniain.

AMPARO MONTEJANO – 24 de marzo de 2017.


“Gallo” es el apodo de Aitor Francesena, el surfero de Zarautz que ha tenido que re-aprender su propia pasión. Nació con un glaucoma congénito que le hizo perder la visión de un ojo a los 14 años. En 2011, a causa de un accidente surfeando, perdió la vista del otro ojo y se quedó completamente ciego.

Sin embargo, Aitor defiende y demuestra que no hay barreras. Prueba de ello es que el año pasado se alzó con el título de campeón del mundo de surf adaptado. Ahora quiere que su ejemplo ayude a otros y afirma que necesita tanto el mar que si viviera lejos de él “se marchitaría como una flor sin luz”.


1. En 2011 un accidente surfeandote te hizo perder la vista definitivamente. ¿Pensaste que el surf se había acabado para ti?
Por supuesto, pensaba que iba a ser imposible, que sería como estar ante una pantalla en negro sobre algo que se mueve.

Pero una mañana, al poco de salir de hospital, iba paseando y por el sonido supe que había pocas olas, así que decidí probar. Aún tenía los ojos con puntos y todo, pero enseguida me di cuenta de que el mar me daba información. Cuando la curva de la ola me avisó, me puse de pie y supe que iba a poder surfear.


2. ¿En este proceso de re-aprendizaje has sido autodidacta?
Totalmente. Yo he surfeado toda mi vida y he enseñando a otros, pero ahora me he tenido que aplicar yo el cuento y empezar de cero. Con tablas grandes y anchas y olas pequeñas, y poco a poco ir subiendo de nivel hasta ahora, que cojo olas que mucha gente no sería capaz de coger.


“He tenido que empezar de cero”


3. ¿Sabes si hay gente en tu misma situación que quiera surfear?
Algunos, pero todavía está empezando porque cuesta creer que un tío ciego pueda estar en el mar solo, tener el control y coger olas. Pero sí que me empieza a preguntar gente y yo a todo el mundo le digo que sí.

Estoy dispuesto a enseñar y ayudar, y quiero demostrar a la gente que estés como estés se puede tirar para adelante y que no hay barreras. Nunca se toca techo, siempre puedes más.


“Cuesta creer que un tío ciego pueda estar en el mar solo, tener el control y coger olas”


4. ¿Qué significa el surf para ti?
Ui, mucho. Si no surfeo una mañana estoy triste. Yo hago muchos deportes: ando por el monte, hago bici estática, patino, nado, corro… y todos me aportan cosas, pero el surf es el que más, es algo diferente.


A sus 46 años, Aitor Francesena ha escrito dos libros y un cómic, da charlas de motivación y practica surf cada día que el mar se lo permite.

5. ¿Crees entonces en su poder terapéutico?
El surf se hace en plena naturaleza y sin que nadie te mande cuando entrar o salir. Lo que sientes cada vez que bajas la pendiente de una ola es increíble. Y si a las personas que no tienen ningún problema les llena, imagina a alguien con un problema físico o psíquico.

Cuando una de estas personas lo prueba, rompen barreras y se superan. Por eso hay que animar a todo el mundo a que lo intente.


“Cuando una de estas personas lo prueba, rompe barreras y se supera”


6. Hay varias escuelas y organizaciones que enseñan surf a niños con alguna discapacidad, y los resultados son espectaculares.
Sí, pero lo que no me convence de algunas de estas escuelas es que les ofrecen a los niños solo un día de surf al año. Y eso no puede ser, si le das el caramelo al niño, y le gusta, dáselo más de un día.


7. Ahora que ya has sido campeón del mundo de surf, ¿qué retos te quedan por cumplir?
Mientras el cuerpo me aguante, seguir surfeando todo lo que pueda. También seguir dando charlas, y por supuesto, enseñar a gente a practicar surf, tenga las deficiencias que tenga. Lo que más me llena ahora mismo es saber que puedo ayudar a otra gente.


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