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“La escuela audiovisual se ha convertido en una manera de vivir para los niños”

En 2005 Tomando Conciencia viaja hasta Colombia para llevar a cabo un proyecto. Se trata de la Escuela Audiovisual Infantil (EAI), una idea de Alirio González que no quiso aceptar que los niños de Belén de los Andaquíes tuvieran el cultivo de la coca o la guerrilla como únicas opciones de futuro.

La puesta en marcha del taller así como la construcción de una bonita Aula Polivalente para que los niños trabajen y se reúnan quedaron recogidos en el documental “Sin historia no hay cámara”, un relato coral que explica el contexto y primeros trabajos de la escuela.

1. ¿Cómo nace la idea de la Escuela Audiovisual?
En el año 98 empezamos a hacer unas pruebas en la emisora de radio Andaquí. Vi que a los niños les motivaba mucho y que en el pueblo la idea era bien recibida, y con la llegada de las cámaras digitales pensé en la posibilidad de contar relatos utilizando además del sonido, la imagen.
En el año 2005, entre juegos y ensayos hicimos nuestra primera película, “Juego de roles”, que era la historia de un hombre que veía llegar borracha a su mujer y decidía irse de casa. Al día siguiente de la proyección todos los niños querían hacer películas de su casa y sus cuadras.

2. ¿Cuál era la realidad que vivían los niños en Belén de los Andaquíes?
La guerra y la cultura del narcotráfico siempre han estado presentes en la vida de los habitantes de Belén. Muchas familias están relacionadas con estas actividades, y entrar a formar parte de grupos armados como la policía o el ejército es una de las pocas alternativas que tienen los jóvenes.

3. ¿Qué representa la escuela audiovisual para los niños?
La escuela se ha convertido en una manera de vivir para ellos. Es una forma de estar en contacto con el mundo de la creatividad desde el cine, la animación, la elaboración de juguetes, la siembra de alimentos, los viajes o los paseos por el río. Les da esperanza de un futuro diferente al que han tenido sus familiares, y también les abre oportunidades.

4. ¿Para alguno de ellos ha sido ya la “llave” a otro tipo de vida?
Sí, sí, y tanto. Niny, por ejemplo, una de las niñas que protagoniza “Sin historia no hay cámara” con su película del lechero, consiguió gracias a la EAI una beca para ir a estudiar a Bogotá Comunicación Audiovisual. Y lo mejor es que, consciente de lo que le ayudó la escuela a ella, está haciendo lo mismo en otros lugares.
Está coordinando dos proyectos: “Comunicación, juventud y medio ambiente”, que desarrolla en tres municipios cercanos a Belén. Y también está realizando los vídeos para el proyecto “Mundo sin hambre”, donde se desarrollan estrategias de comunicación con campesinos.
También otro de los niños del documental, Yeison, está terminando secundaria y tiene planeado mudarse para seguir con sus estudios. Estas noticias nos ponen muy felices.

5. Con estos resultados tan positivos, imagino que la escuela seguirá trabajando.
Sí, sí, claro, la escuela mantiene su dinámica de producción, investigación, documentación y formación y cada vez más niños están interesados en participar. Cada año unos 15 o 20 se apuntan.
Ahora, además estamos desarrollando el proyecto “Cien años cien historias”, porque Belén de los Andaquíes cumple 100 años y queremos hacer vídeos animados a partir de relatos de los habitantes del municipio.
Por otro lado estamos desarrollando el taller “Hacer es pensar”, porque no todo puede quedar en el audiovisual y queremos que los niños tengan muchas posibilidades de futuro y aprendan profesiones como la agricultura o la carpintería. Por ejemplo queremos hacer huertos y enseñar a los niños la manera y técnicas para cultivar en ellos y también estamos acabando una carpintería en la escuela.

6. Y esta labor tan importante que estáis llevando a cabo ¿Es conocida fuera de Belén?
Bueno poco a poco sí, por ejemplo en el mes de Agosto nos invitaron a participar en “Festiamérica”, un festival de colectivos de comunicación latinoamericanos. Nos hizo mucha ilusión y viajaron 4 miembros de la escuela. Allí hicieron talleres, hubo una muestra audiovisual, y charlas muy interesantes sobre políticas públicas en cultura y comunicación y sobre sostenibilidad de nuestros pueblos.

7. ¿Qué te gustaría poder ofrecer a los niños si tuvieras más recursos?
Me encantaría poder darles más oportunidades para desarrollar proyectos creativos, y facilitarles así la entrada en estudios de más nivel.

8. ¿Recibís alguna ayuda del gobierno?
No, que va. La escuela no recibe ningún tipo de subsidio, todo lo que hacemos son proyectos que gestionamos nosotros mismos, o con los beneficios de la realización de videos y piezas de audio.

9. ¿Cómo de importante fue la colaboración de Tomando Conciencia con la escuela audiovisual?
El aporte de Tomando Conciencia fue fundamental, porque la escuela cuenta ahora con una excelente sede que le permite desarrollar sus iniciativas. Este local se ha convertido además en un centro comunitario donde se pueden reunir los habitantes de Belén para muchas cosas. Nosotros los compartimos encantados con las organizaciones locales y para diferentes reuniones de ocio.
El aporte que Tomando Conciencia hizo va mucho más allá de lo “físico”. La escuela se ha convertido en todo un referente y una puerta a la esperanza para Belén de los Andaquíes.

10. ¿Qué es lo más bonito que los niños de la escuela pueden enseñar al mundo con sus películas?
Que los pueblos se pueden relatar a sí mismos respetando sus propias estéticas y maneras de contar. No todo tiene que estar globalizado. Es posible ver el mundo desde una perspectiva de creatividad y alegría, y los niños de la EAI saben transmitirlo perfectamente.

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