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El fútbol alemán ridiculiza el racismo

Boateng jugará la próxima Eurocopa de fútbol junto con otros alemanes de ascendencia extranjera, como Mesut Özil.
Boateng jugará la próxima Eurocopa de fútbol junto con otros alemanes de ascendencia extranjera, como Mesut Özil.

Las declaraciones xenófobas del político Alexander Gauland, vicepresidente del partido Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán), sobre el futbolista Jérôme Boateng han levantado a la sociedad alemana en contra del racismo.


El político declaró al diario Frankfurter Allgemeine el pasado domingo que el jugador del Bayern Munich y de la selección alemana era buen futbolista, pero que “nadie querría tenerlo como vecino”, haciendo referencia a los orígenes del jugador nacido en Berlín y de padre ghanés.

El hecho hizo reaccionar de inmediato a la opinión pública alemana y, desde entonces, las muestras de rechazo a las palabras del ultraderechista y apoyo al futbolista han sido continuas desde todos los ámbitos.

En el partido de esa misma noche, la selección alemana entregó al jugador del Bayern el brazalete de capitán como muestra de apoyo, y en el campo se pudieron ver varias pancartas con mensajes como “Jérôme múdate con nosotros” o “Jérôme sé nuestro vecino”


"Jérôme sé nuestro vecino” rezaba una de las pancartas en el partido Alemania-Eslovaquia disputado en Augsburgo.
"Jérôme sé nuestro vecino” rezaba una de las pancartas en el partido Alemania-Eslovaquia disputado en Augsburgo.

La selección alemana además publicó ese mismo día un video en el que se muestran los rostros de todos los jugadores y que acaba con la frase “Nosotros somos diversidad, nosotros somos el equipo”.

También el capitán del Schalke 04, Benedikt Höwedes, fue creativo manifestando el apoyo a su compañero de selección con un tuit que decía “Si quieres ganar títulos para Alemania, necesitas vecinos como él”. Por su parte, el presidente de la junta directiva del Bayern, Karl-Heinz Rummenigge, salió al paso de las declaraciones racistas y defendió con contundencia a su jugador. Incluso la presidenta alemana, Angela Merkel, condenó las declaraciones tildándolas de “infames y tristes”.


Merkel tildó las declaraciones de Gauland de “infames y tristes”


Boateng respondió al insulto afirmando: “estoy muy orgulloso de ser alemán. De lo contrario no estaría en el equipo nacional”. De hecho, llevar el brazalete de Alemania es uno de sus sueños deportivos.

Este hecho añade polémica al debate racista ya abierto tras la campaña de las chocolatinas Kinder lanzada con motivo de la Eurocopa.

La iniciativa del grupo Ferrero consistía en la sustitución de su tradicional envoltorio en el que aparece la cara de un niño rubio de ojos azules, por otro diseño con los rostros de los actuales integrantes de la selección cuando eran pequeños. Por supuesto, aparecían jugadores de varios orígenes, ya que cerca del 50% de la selección está formada por futbolistas con ascendencia extranjera.


Jérôme Boateng, de origen ghanés e Ilkay Gündogan, de ascedencia turca, son imagen de las chocolatinas Kinder.
Jérôme Boateng, de origen ghanés e Ilkay Gündogan, de ascedencia turca, son imagen de las chocolatinas Kinder.

En esta ocasión, la respuesta en las redes sociales a los comentarios xenófobos consistió en una campaña en la que los usuarios compartían fotos de su infancia con el hashtag #cutesolidarity (adorable solidaridad).

Jérôme Boateng fue una pieza clave en la Copa del Mundo que ganó Alemania en Brasil. Además, es un jugador socialmente comprometido y colabora, por ejemplo, en la construcción de una escuela para niños en Berlín y en el centro alemán de donantes de médula ósea.

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