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“La música es una bomba de alegría en lugares de conflicto”

El grupo Txarango donará la mitad de los derechos de las canciones de su último disco a 14 entidades sociales.
El grupo Txarango donará la mitad de los derechos de las canciones de su últ imo disco a 14 entidades sociales.

AMPARO MONTEJANO – 28 de marzo de 2017.


Hablamos con Alguer Miquel, Sergi Carbonell y Àlex Pujols. Ellos son voz, piano y bajo de Txarango, el grupo catalán cuya música ha logrado superar todas las fronteras –fronteras que, por otro lado, desearían abiertas– convirtiéndolos en uno de los grupos más populares del momento bajo una estela de solidaridad.

“El cor de la terra” es su tercer disco y un cuaderno de viaje de los lugares que han visitado en los últimos años: Palestina, Melilla, África y los campos de refugiados de Grecia, de los que han vuelto con experiencias que les han hecho crecer.

Al preguntarles por un deseo para el futuro lo dedican a las personas que han conocido en este viaje, pues son conscientes de que ellos son muy afortunados. “Que a la gente que hemos conocido en lugares rotos les vaya bien la vida, y nos los volvamos a encontrar en lugares que no estén rotos”.


1. “El cor de la terra” nace de un viaje por lugares en los que hay conflicto, pero aún así, vuestras canciones siguen siendo alegres. ¿Cómo conseguís esto?
ALGUER. Cuando volvimos de los campos de refugiados nos salían canciones muy tristes, y nos dimos cuenta de que si queríamos transmitir un mensaje alegre teníamos que extraer los rayos de esperanza. La canción Resiste y grita, por ejemplo, es el canto de una sociedad que a pesar de vivir bajo la ocupación militar, es alegre y te sonríe por la calle. La vida estalla en estos lugares en manifestaciones preciosas, y nosotros hemos captado eso.


2. ¿Qué experiencias de estos viajes os han marcado más?
SERGI. El recibimiento de la primera vez que fuimos a Senegal es inolvidable. La música había llegado antes que nosotros, nos esperaban con pancartas y la gente cantaba nuestras canciones en catalán.

ALGUER. En los campos de refugiados hemos hecho relaciones de verdadera amistad, gente que conoces y se queda ya en tu vida.

ÀLEX. El viaje a Palestina con Pallasos en Rebeldía fue el primero que nos rompió y nos hizo ver que la música en lugares en conflicto es una bomba de alegría. Darse cuenta de eso, y de que nosotros podíamos dárselo, fue la chispa que ha generado todo esto.


3. ¿Veníais “concienciados de casa” o Txarango os ha convertido en lo que sois ahora?
ALGUER. Decidimos hacer estos viajes por hambre de vivir y conocer el mundo, pero Txarango se ha convertido en nuestra oportunidad de despertar y tomar conciencia de la responsabilidad que hay bajo nuestras vidas.

Nuestra idea cuando montamos el grupo, y que todavía hoy soñamos, es que queremos cambiar el mundo. Tenemos un altavoz y creemos que tenemos que utilizarlo en la dirección de hacer el bien.


“Tenemos un altavoz y creemos que tenemos que utilizarlo en la dirección de hacer el bien”


4. Donaréis la mitad de los derechos de autor de cada canción a un colectivo social diferente. ¿Cómo los habéis escogido?
ALGUER. Son amigos con los que hemos hecho pedazos de camino. Gente que hace cosas que nos representan y que quizás haríamos si no estuviéramos haciendo música.


5. ¿Cómo decidís con qué causas os implicáis y encontráis el equilibrio entre música y activismo?
ALGUER. Valoramos las propuestas que nos hagan crecer. No nos vale con dar dinero, se trata de conocer lo que está pasando, empaparnos y meterlo en nuestra vida. Hay bandas que politizan el discurso, nosotros politizamos los hechos. No podemos responder a todo, pero tampoco todo lo tiene que hacer Txarango.


“Hay bandas que politizan el discurso, nosotros politizamos los hechos”


6. Vuestros mensajes están viajando por todo el mundo. ¿Os consideráis influencers de la concienciación?
ALGUER. De momento estamos siendo influencers de nosotros mismos. (ríe) Pero sí, somos conscientes de ello. La música es una herramienta que conecta con la gente, es un canal muy emocional.

ÀLEX. Por ejemplo, en el primer viaje que hicimos a un campo de refugiados grabamos un video y lo colgamos en Internet, y las otras veces que hemos ido allí nos hemos encontrado a gente que nos ha dicho: “Estoy aquí porque vi vuestro video”.


SERGI. Ojalá sirva de espejo y otros grupos vean en nosotros un modelo de éxito. Se puede triunfar de un modo alternativo y aportando, además de música, cosas buenas al mundo.


“Se puede triunfar de un modo alternativo”


7. Es fácil ser coherentes en vuestra vida privada con los valores que defendéis como grupo?
ALGUER. Estamos haciendo un trabajo en la dirección de lo que emitimos. No solo cantarlo, sino serlo. Nuestras canciones no son un manual político. Lo que nos interesa es que la gente conecte con nuestro lenguaje, y escuche lo que hacemos como grupo. Por eso también las camisetas de esta gira son diferentes.


8. ¿En qué son diferentes?
ALGUER. Oscar Camps, de Proactiva Open Arms, nos explicó que sacan del Mediterráneo a mucha gente de Bangladesh que huye del sistema al que le compramos las camisetas de 3€.

Nos hizo pensar que no podíamos estar ayudando a la causa de los refugiados, y vender camisetas que no sabemos cómo están fabricadas. Ahora, aunque nos ha costado mucho, sabemos de dónde vienen. Decides más cómo es el mundo comprando que votando, y la gente tiene que pensar en eso. Hay que ir muy lejos para empezar a caminar bien, pero hay que intentarlo.


“Decides más cómo es el mundo comprando que votando”


9. En este disco colaboran con vosotros El Coro Safari y los niños de Eko Camp. ¿Cómo ha sido esta experiencia?
ALGUER. Ha sido como jugar. El Coro Safari es de un orfanato de niños de la guerra de Uganda. Nos contactaron porque iban a cantar una canción nuestra, les invitamos a venir al Festival Clownia y grabamos Meravellós regal. Conocerlos ha sido un regalo.

Los niños del campo de refugiados Eko también han sido un referente. Uno de los que canta, de 12 años, era la alegría en persona, pero cuando le preguntaron por qué estaba siempre tan alegre dijo que aunque por dentro estaba mal, sabía que de su alegría dependía el estado de ánimo de su familia. Ha sido una experiencia muy bonita que culminará el día que podamos tenerlos a todos aquí en casa, y cantar con ellos en el escenario.



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