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La revolución de las frutas feas

Mireia Barba se ha convertido en una luchadora contra el despilfarro alimentario. Foto: Pau Esculies.

AMPARO MONTEJANO – 26 de septiembre de 2016


Mireia Barba describe la aventura de comenzar un proyecto social en el que crees con una palabra: APASIONANTE.

Nos explica que como emprendedor estás inmerso en un proceso continuo de adaptación, aprendizaje e innovación, pero que no siempre es fácil: "Durante el camino han pasado cosas buenas y no tan buenas, con obstáculos y dificultades. Hay momentos, pocos, pero los hay, en los que te planteas si vale la pena continuar. Sin embargo, el impacto social y medioambiental que plantea el modelo de Espigoladors nos conduce siempre a la misma respuesta: Vale la pena ¡por supuesto que sÍ!".



1. ¿De dónde viene el nombre de Espigoladors (Espigadores)?
Este término definía a los que recogían las espigas u otros alimentos que habían quedado después de la cosecha. Lo utilizaban para elaborar comida porque normalmente eran gente sin recursos, pero era una profesión digna. Hoy en día esto ya no existe, pero hay algo mucho peor, que es mucha gente buscando comida en la basura.


“Hoy en día ya no hay espigadores pero hay gente buscando comida en la basura”


2. ¿En qué consiste Espigoladors?
Es una empresa social, así que prioriza el impacto positivo en la sociedad frente a los beneficios.
Nuestra lucha es contra el despilfarro alimentario, y para combatirlo nos ponemos en contacto con agricultores que nos avisan cuando tienen frutas o verduras que no van a recoger para que vayamos nosotros a por ellas.


3. ¿Por qué no las recogen?
Normalmente por dos motivos: por una sobreproducción que hace que los precios bajen y no les salga a cuenta recoger la cosecha; o bien porque la forma, aspecto o tamaño de los productos no coincide con los criterios estéticos que fija el mercado y no lo pueden vender.

Lo que pasaba antes de que apareciera Espigoladors es que todo esto se tiraba.


“La forma, aspecto o tamaño no coincide con los criterios estéticos que fija el mercado”


4. ¿Qué hacéis con estos productos?
El 95% lo donamos a comedores sociales que dan comida a gente sin recursos. Pero se daba la paradoja de que éstos estaban yendo a comprar frutas y verduras a los mercados cuando a 10 kilómetros se estaba echando a perder.
Por eso en Espigoladors son los beneficiarios de las entidades los que van a buscar los alimentos. Es decir, la gente que normalmente va a pedir comida es la que va al campo, hace una actividad física y productiva, sale de su rutina, se siente útil, y provee a la entidad del alimento que luego se come.


El pasado 22 de septiembre el proyecto Espigoladors obtuvo el premio "Eres impulso" que otorga Font Vella.

5. ¿Y el 5% restante?
Cogemos esas frutas y verduras imperfectas y les damos una segunda oportunidad haciendo mermeladas, salsas y cremas artesanales que vendemos en tiendas de toda Cataluña.
Esperamos ampliar esto a zumos y patés vegetales, y por supuesto sería genial llegar a todo el territorio, ya que el modelo es totalmente replicable en otras comunidades.


“Damos una segunda oportunidad a las frutas y verduras imperfectas


La marca Im-perfect comercializa de momento mermeladas, cremas y salsas.

6. ¿La cantidad de alimentos que se dejan pudrir representa una cifra importante?
Actualmente un 40% de la producción mundial de alimentos se despilfarra, es decir, se tira en buen estado.
Por eso es vital trabajar para que todos los agentes de la cadena de producción y consumo de los alimentos sean más conscientes.


“El 40% de la producción mundial de alimentos se despilfarra”


7. ¿Los agricultures aceptan fácilmente el trato?
Sí, la voluntad por su parte existe, porque detrás de los alimentos que se tiran hay una gran inversión en trabajo, tierra, agua, y energía, y eso no beneficia a nadie.
Nosotros les aseguramos que lo vamos a gestionar bien y les otorgamos un sello de “Somos parte de la solución”. Además de que les compensa que alguien lo recoja porque si no pueden tener plagas en los campos por ejemplo.

8. ¿La gente es consciente de que las frutas y verduras “perfectas” del supermercado no son las únicas?
Nosotros trabajamos sobre todo con jóvenes porque pensamos que es a los que hay que educar bien desde pequeños. En las ferias llevamos frutas feas y los niños alucinan y nos preguntan “¿Y esto que es? ¿Un calabacín? ¡Nunca lo había visto así!”. O por ejemplo les hacen mucha gracia las patatas con forma de corazón, y todos nos dicen que sin duda se las comerían.
El esfuerzo es grande porque hay niños que nunca han ido al campo, y si en el súper ven los tomates perfectamente redondos piensan que todos son así.



“Si en el súper ven los tomates perfectamente redondos piensan que todos son así”


9. ¿Vuestro trabajo está haciendo efecto?
Los agricultores ya nos van conociendo y saben que tienen una alternativa, y la marca Im-perfect también tiene cada vez más éxito por su calidad. Eso es importante, porque no queremos que nos compren por ser sociales, sino porque se den cuenta de que el producto es bueno.
Con nuestro trabajo actual estamos convirtiendo un residuo en una oportunidad, pero el gran objetivo es eliminar el residuo y que no se despilfarrre tanta comida, por eso la parte de concienciación es vital.

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