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Los países del G-20 dan gasolina al calentamiento global


AMPARO MONTEJANO – 13 de julio de 2017.


El pasado fin de semana la ciudad alemana de Hamburgo acogió una nueva cumbre del G-20. El conglomerado formado por las principales potencias económicas del mundo tenía como objetivo debatir cuestiones de interés global como el terrorismo, el crecimiento económico, el comercio y, como puntos centrales del encuentro, aspectos relacionados con el desarrollo sostenible, el clima y la energía.


La cumbre finalizó con la evidencia de lo que ya se temía. EE. UU. reitera su propósito de abandonar el “Acuerdo de París”, compromiso firmado hace un año por 195 países con el objetivo de frenar el cambio climático.

Los otros 19 representantes del G-20 mantienen su posición y, en teoría, están poniendo sus esfuerzos para lograr los objetivos establecidos en él, como por ejemplo, lograr mantener el calentamiento de la Tierra por debajo de los 2°C.


Arriba, los miembros representantes del G-20. Abajo, las protestas en las calles de Hamburgo contra las políticas capitalistas de este organismo.

Un par de días antes del encuentro, sin embargo, la organización Oil Change International, formada por miembros de varias ONGs que trabajan por el medio ambiente, publicó un informe que dejaba claro que, si realmente estos países quieren ser fieles a su compromiso, van a tener que trabajar mucho para revertir los efectos de las políticas que han aplicado hasta ahora.

"Hablar es barato: cómo los gobiernos del G-20 están financiando un desastre climático”, publicado por el diario The Guardian, revelaba las cifras de la inversión pública de los países del G-20 entre 2013 y 2015.

Según el informe, este grupo de países gastaron entre todos 16.500 millones de euros para fomentar las energías renovables. Una cifra cuatro veces inferior a la que invirtieron en los combustibles fósiles, que asciende a 63.400 millones.


"La inversión en combustibles fósiles fue cuatro veces superior a la de energías renovables"


El informe reflejaba también que esto se daba porque ofrecían mayores facilidades de financiación para los proyectos de combustibles fósiles y señalaba a Japón como el que más dinero ha destinado a los mismos.

Oil Change International fue fundada en 2005 con la convicción de que, para facilitar la necesaria transición hacia un futuro de energía limpia y combatir el calentamiento global, debemos exponer y contrarrestar la influencia de los intereses económicos de los combustibles fósiles en la política, y trabajar hacia la separación del petróleo y los estados.

Su objetivo, con la publicación de informes como este, es exponer el verdadero coste de los combustibles fósiles y acelerar la transición de la energía “marrón”, a una “verde” más limpia y respetuosa con nuestro planeta.



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