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Niños que viven entre rejas: la condena más injusta

Edita tiene 4 años y desde el mes de agosto vive libre en Malahome.
Edita tiene 4 años y desde el mes de agosto vive libre en Malahome.

AMPARO MONTEJANO – 2 de noviembre de 2016.


¿Alguna vez te has preguntado qué pasa cuando una mujer tiene un hijo en la cárcel? ¿Y cuando es detenida y tiene un hijo pequeño? En ambos casos la respuesta es la misma. El niño, inocente, vive en la cárcel con ella.


En España, la ley permite que los niños permanezcan en prisión con sus madres hasta los 3 años. Lo hacen en las denominadas “unidades de madres”, donde se crían en celdas con ellas porque se considera que el hecho de pasar los primeros años de vida separados de su madre sería más perjudicial para ellos que criarse entre rejas.

Cuando superan los 3 años, en caso de no tener familiares que se ocupen de ellos, son trasladados a casas de acogida de menores, y cada cierto tiempo pueden ir a visitar a sus madres.

Marina Portabella dirige Niños sin Barreras, una ONG de Barcelona que los acompaña en este duro momento de realizar los conocidos “vis a vis”.


"La ONG Niños sin Barreras acompaña a menores en las visitas a la cárcel"


Sin embargo, Marina tiene otro proyecto a miles de kilómetros: lleva más de 10 años realizando trabajos voluntarios con niños de Nepal.

Dream Nepal es el nombre de la ONG desde la que ayuda a los niños que nacen “condenados” en el país asiático. Sin embargo, aunque su labor allí es similar a la que realiza en Barcelona, el contexto del país hace que las necesidades de estos niños sean totalmente diferentes.

En Nepal, cuando una mujer va a prisión, su familia y amigos la repudian, y nadie se plantea hacerse cargo de sus hijos. Además, consideran que los niños que nacen dentro de la cárcel tienen mal karma, por lo que ni siquiera se atreven a tocarlos.

Por eso, en agosto de este año Marina abrió Malahome, que aunque a simple vista pueda parecer una casa de acogida, es mucho más que eso.


Arriba, la casa Malahome en proceso de rehabilitación antes del verano. Abajo, la habitación de las niñas en la casa.

Malahome se ha convertido en un hogar para 17 niños de 3 a 16 años que nunca habían vivido en libertad. Y tanto la casa, como las personas que trabajan en ella, son la única garantía de que estos niños tengan los mismos derechos que los demás.

Estos niños nunca han visto una montaña, nunca han ido en bici, y nunca se han bañado en el mar. Marina explica a Tomando Conciencia que David, uno de los niños que ha rescatado de la cárcel, gritó de emoción la primera vez que vio que de una planta, había salido una flor.


David es un niño muy sensible y antes de vivir en Malahome nunca había visto nacer una flor.

En Malahome les ofrecen hogar, asistencia sanitaria y psicológica, educación –financiada por la ONG cántabra Ruta6– y lo más importante, cariño. Además, cuentan también con un programa para ayudarles a encontrar trabajo y casa una vez cumplan los 18 años.


"Malahome es ahora el hogar de 17 niños que nunca habían vivido en libertad"


Indira Ranamagar es su “contraparte” allí, la persona que les ayuda a sacar a los niños de la cárcel ya que cuenta con una gran trayectoria en este ámbito y un gran reconocimiento en el país. Indira tiene 8 casas de acogida en Nepal y fue galardonada con el World's Children's Prize en 2014 por sus más de 20 años de trabajo voluntario con niños encarcelados.

Marina vive a caballo entre Barcelona y Nepal, por lo que allí, en su casa cuenta con un gran equipo que la ayuda a cuidar a sus niños. Este equipo es el que trabaja a diario para asegurarse de que los niños crezcan sanos y felices en medio de un país que, según Marina “está como si el terremoto hubiera pasado ayer”.

Un gran proyecto social que cuida la sonrisa de niños que, hasta hace unos meses, ni siquiera podían soñar con un hogar como el que tienen ahora.



¿Les ayudas?


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