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Payasos que alternan narices rojas con desnudos

Iván Prado, portavoz de Pallasos en Rebeldía en el campo de refugiados de Idomeni (Grecia). Foto: Carlos Cazurro.

AMPARO MONTEJANO – 23 de marzo de 2016


“Los payasos somos el puente entre los pueblos y las gentes, porque amamos la luz que brilla en la mirada del público, porque ofrendamos nuestra estupidez para que la gente recuerde la belleza del fracaso, pero sobre todo porque los payasos abrazamos a la vida que somos y nos exponemos e, incluso nos desnudamos, para levantar una bandera de libertad y esperanza desde la risa y la alegría.”

Así se presenta Pallasos en Rebeldía, una organización impulsada por el Festiclown (Festival Internacional de Clown de Galicia) cuyo objetivo es compartir esperanza en lugares del mundo que viven bajo conflictos militares e injusticias del sistema. Iván Prado, su portavoz, nos lo cuenta.


1. ¿Cómo nace Pallasos en Rebeldía?
Nació en 2004 en Chiapas, después de mi experiencia como payaso en Gaza. Desde entonces hemos actuado muchas veces en México, en Cisjordania, en los campamentos de refugiados del Líbano, en favelas de Río de Janeiro y São Paulo o en los campamentos de refugiados saharauis, donde colaboramos con El Festival Internacional de Cine del Sáhara, FiSahara.

Ahora acabamos de estar en Idomeni, el campo de refugiados en la frontera entre Grecia y Macedonia.


Pallasos en Rebeldía estuvo acompañado de los catalanaes Txarango en el Festiclown Palestina 2015.


2. ¿Cómo responde la gente a vuestras actuaciones de clown?
La acogida es siempre maravillosa. La gente se acuerda de nosotros pasados los años, quieren hacerse fotos con nosotros, los niños nos dan muchísimo cariño y amor… Tenemos miles de anécdotas de cómo la gente nos quiere y nos trata realmente bien.


"Acabamos de estar en Idomeni, el campo de refugiados en la frontera entre Grecia y Macedonia"


3. A veces cambiáis las narices de payaso por desnudos, ¿por qué?
Sí, lo hemos hecho en la valla de Melilla, en Palestina, en el Sáhara y en una favela de Rio. Es una demostración de que la humanidad entera está desnuda ante esos muros de vergüenza e injusticia, y es el payaso el que, como un niño pequeño sobre los hombros del padre grita: "el emperador va desnudo".

Es nuestra manera de decir que este sistema desde el punto de vista de derechos humanos está completamente desnudo, y mientras se mantengan las vallas toda la humanidad estaremos sin dignidad.

Iván ante la vaya que impide la entrada de los refugiados en Macedonia. Foto: Carlos Cazurro.

“La humanidad entera está desnuda ante esos muros de vergüenza e injusticia”


4. ¿Qué has visto en el campo de refugiados de Idomeni?
Allí no hay baños, ni médicos, ni cobijo, ni comida, ni higiene suficiente, pero hay humanidad de sobra para construir un mundo nuevo.

Ahora mismo lo más significativo y lo que menos se está denunciando es la represión que están sufriendo las miles de personas que tratan de entrar en Macedonia para poder llegar a Austria o Alemania.


5. ¿Y cosas buenas que hayas vivido en medio de ese caos?
El trato que estamos recibiendo allí es extraordinario. Gente que no tiene para comer y te lo da todo, te invita a su tienda, y te abraza y quiere que te quedes con él todo el día. Es una relación humana increíble con gente que lo está pasando realmente mal.

Pallasos en Rebeldía en el campo de refugiados de Idomeni. Fotos: Carlos Cazurro.

6. ¿Cómo valoras la actuación de la Unión Europea ante esta crisis?
Lo que está pasando es inhumano. No hay un corredor de seguridad, no hay condiciones materiales para acogerlos… y lo que demuestra ahora la UE negociando con el gobierno turco, que no se puede considerar un gobierno democrático, es que están dispuestos a traficar con seres humanos.


7. ¿Cuál es el propósito de Pallasos en Rebeldía con sus actuaciones?
Es una manera de decir a toda esa gente que no están solos. Es un acto de fraternidad. El payaso tiene la capacidad de conectar con lo más profundo del ser humano y en situaciones de supervivencia es absolutamente salvador.


“El payaso tiene la capacidad de conectar con lo más profundo del ser humano y en situaciones de supervivencia es absolutamente salvador”


8. Y personalmente, ¿Qué te aporta dedicarte a un proyecto como Pallasos en Rebeldía?
Yo soy payaso desde niño, y siempre he estado entre dos mundos, el teatral y el social. En 2003 entendí el papel transformador del payaso en las zonas de conflicto, y lo humano que puede llegar a ser para gente que está mal.

Y fue como una revelación: descubrir que podía ser actor, artista y al mismo tiempo activista, y ser feliz compartiendo mi tontería y mi estupidez, hacer reír a los demás y crear espacios de luz en mitad de la oscuridad.


“El payaso tiene un papel transformador y muy humano en zonas de conflicto”

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