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Rugby para todos

Andy Murray hace 3 temporadas que forma parte del Club de Rugby Ingenieros Industriales Las Rozas.
Andy Murray hace 3 temporadas que forma parte del Club de Rugby Ingenieros Industriales Las Rozas.

AMPARO MONTEJANO – 17 de febrero de 2017.


Andy Murray tiene 22 años y su pasión es el rugby. Andy tiene Síndrome de Down, y desde diciembre defiende los colores de su equipo en los partidos como el resto de sus compañeros. De momento, lo hace en el denominado “tercer tiempo”, pero este es el primer paso para que llegue a formar parte algún día de un equipo de rugby totalmente inclusivo.


En España existen varios clubs de rugby que ya cuentan con un equipo de rugby totalmente inclusivo (50% personas con alguna discapacidad y 50% personas que no tienen). Son el Gaztedi RT, el Cullera Clan Rugby, el BUC Barcelona, el Universitario Bilbao y el Hernani CRE. Otros clubs, como el San Isidro RCM, el XVHortaleza RC, el CR Complutense Cisneros o el Ingenieros Industriales Las Rozas, donde juega Andy, trabajan con diferentes iniciativas para conseguir formar sus propios equipos inclusivos.

El Club de Rugby Ingenieros Industriales Las Rozas desarrolla desde hace 3 años una iniciativa que consiste en practicar el deporte mezclando a personas con alguna discapacidad y personas sin ella.

En este tiempo han pasado por sus equipos varios jugadores con algún tipo de diversidad funcional. Andy es uno de ellos, y esta temporada juega ya en la categoría senior, donde la inclusión real es más complicada para una persona con sus características por el elevado nivel. Sin embargo, ellos han creado su propia técnica para ir allanando el camino.

En los partidos de rugby existe popularmente un tercer tiempo, nos explica Juan Ignacio Pita, Magui, el coordinador de la iniciaitva Rugby es Inclusión del Club. Se trata de un encuentro entre los jugadores de los dos equipos para ir a comer y beber algo tras el partido para conocerse mejor.

El tercer tiempo de los de Las Rozas empieza en el momento en el que, una vez finalizado el tiempo oficial, consultan con el equipo rival y el árbitro si les apetece jugar 10 minutos más con Andy. “Son 10 minutos en los que simplemente se suaviza un poco la fuerza del contacto, pero sigue siendo rugby 100%”, explica Magui. “No era justo que viniera a entrenar todas las semanas y no disfrutase de lo que le gusta hacer a cualquier jugador de rugby, que es defender nuestros colores en los partidos”.


“No era justo que Andy viniera a entrenar todas las semanas y no disfrutase de los partidos”


Magui nos explica que desde que empezó a jugar a rugby la evolución de Andy ha sido muy grande, pero que ahora, que juega como uno más, el cambio ha sido enorme tanto física como socialmente. “Andy se siente un jugador más.Y sentirse miembro de un grupo, respaldo y querido, como a cualquier persona, le gusta”, nos cuenta el entrenador.


“Por ser un deporte de contacto, el rugby ayuda a que las relaciones personales se aceleren y se hagan más fuertes en menos tiempo. Y eso es lo que estamos viviendo con Andy”


El objetivo final de esta iniciativa deportiva es la normalización en todos los aspectos de la vida. “Que la gente entienda que somos diferentes y que no pasa nada por serlo” –dice Magui– “y si somos inteligentes, sabremos aprovechar estas diferencias y mejorar como sociedad”.


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