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“La mayoría de muertes en el Egeo se han producido después de la foto de Aylan”

El fotoperiodista Santi Palacios, Premio Nacional de Fotoperiodismo en 2015 por su imagen titulada "La valla".

AMPARO MONTEJANO – 16 de febrero de 2016


Santi Palacios ha pasado siete meses cubriendo con su cámara la crisis de refugiados: ha realizado dos veces la ruta de entrada a Europa, una hasta Hungría y otra hasta Alemania; y de octubre a febrero ha estado en la isla de Lesbos, una de las paradas en el camino para todos aquellos que desde Siria, Irán, Iraq o Afganistán huyen de la guerra con el sueño de entrar en Europa y optar a una vida más digna para ellos y para sus hijos.
En 2015 Santi obtuvo el Premio Nacional de Fotoperiodismo por la instantánea “La valla”, que retrata a un grupo de inmigrantes subsaharianos que piden amparo desde lo alto de la valla metálica que separa Marruecos de Melilla.
Santi nos explica que siempre quiso dedicarse al fotoperiodismo, pues le permite estar en el lugar de la noticia, y a la vez, retratarlo de la mejor manera posible para tratar de cambiar situaciones que considera que deben hacerlo.


1. ¿Cómo ha sido tu día a día en Lesbos?
Te levantas muy temprano y patrullas las costas, porque desde el amanecer hasta la noche llegan embarcaciones. Y se trata de de cubrir tanto las llegadas como los campos de refugiados casi 24 horas al día. Hubo un gran cambio de la situación durante mi estancia allí, porque de julio a septiembre llegaban muchas barcas, y era peligroso, pero en octubre se volvió mucho más duro, porque las condiciones meteorológicas eran malas y el mar estaba fatal, pero aún así seguían llegando barcas cada día.

2. ¿En qué condiciones viajan los refugiados?
Hacen un contacto en Estambul y con él se desplazan hasta Lesbos, Samos, Chíos o Kos principalmente. Pagan en torno a los 1.100 dólares por persona por subir a una barca de goma en la que van 50-60 personas. Y a parte tienen que pagar por el chaleco salvavidas, así que muchos no lo llevan o llevan uno falso que es un desastre.

Los días de mal tiempo las mafias turcas suelen hacer descuentos y bajan el precio a 600/700 dólares. Pagan mucho dinero por jugarse la vida porque tienen muchos motivos para no querer estar en sus países de origen.


"Pagan mucho dinero por jugarse la vida "


3. ¿Quién está allí para recibirles cuando alcanzan la costa?
Antes de este verano solo había locales y unos pocos voluntarios y a partir de finales de agosto, que es cuando vino el boom mediático, empezó a llegar mucha más gente a ayudar. Pero por su cuenta, porque las grandes organizaciones han hecho un papel marginal hasta hace poco.

Esta historia viene pasando desde hace años, pero en 2015 las cifras han sido extremadamente elevadas, y la situación desbordó a todo el mundo. Yo recuerdo estar días de julio en Lesbos recibiendo botes yo solo o con dos o tres personas más.


"Recuerdo estar días de julio en Lesbos recibiendo botes yo solo"


4. ¿Nada de organismos europeos?
Absolutamente nada. Frontex patrullando el agua, pero es un cuerpo policial de control de fronteras, así que no hace rescates. Allí sobre el terreno solo hay voluntarios a título individual, organizaciones de socorristas como la catalana Proactiva, o Lighthouse, que se ha creado en la propia isla para organizar la ayuda. A última hora llegaron Médicos sin Fronteras y Acnur.


Refugiados llegan a las playas de la isla griega de Lesbos mientras al fondo se observa un arco iris, Santi Palacios - AP.

5. ¿Qué hacías cuando te encontrabas tú solo ante una situación así?
Antes que fotógrafo, eres persona, y cuando ves que hay que echar un cable evidentemente lo haces. Allí todos hemos ayudado a gente a desembarcar y a salir del agua. La diferencia de ser fotógrafo es que, cuando puedes, te dedicas a hacer las fotos que muestren la situación, que también son importantes.


"Antes que fotógrafo, eres persona"


6. ¿Cuál es el poder del fotoperiodismo en una situación así?
Pues este es un buen ejemplo de que el fotoperiodismo, a veces, puede ser muy útil. Porque antes aquello era más desastroso si cabe que ahora: la situación en los campamentos era caótica, y algunas mañanas nos despertábamos con las costas llenas de cadáveres.

Por eso en este caso nos ha dado la sensación de que, gracias al trabajo de muchos fotoperiodistas, logramos hacer ruido en los medios, y aunque eso no ha solucionado el problema, atrajimos la mirada de muchas organizaciones de ayuda humanitaria. Ahora hay embarcaciones de rescate y muchos más voluntarios, así que a pesar de que la situación sigue siendo un desastre, es un poco mejor.


"Este es un buen ejemplo de que el fotoperiodismo, a veces, puede ser muy útil"


7. Pareció que la foto de Aylan hacía reaccionar a la sociedad, pero la realidad es que sigue dormida. ¿Qué hace falta para que se exijan soluciones?
Efectivamente, es la foto que más ha llamado la atención, y que esa situación se lograra retratar y no quede en el olvido es muy bueno… pero el problema no se ha solucionado.

Creo que mostrar estas imágenes es muy útil porque atrae la atención, moviliza a la opinión pública y acerca a las organizaciones, ya que los gobiernos no hacen nada, pero tampoco hay que creerse que solucionan el problema. La mayoría de muertes en el Egeo se han producido después de la foto de Aylan.


"Antes aquello era más desastroso si cabe que ahora"


8. ¿Alguna experiencia que te haya marcado especialmente?
Hay una historia que demuestra la precariedad que teníamos en la isla. Una noche estaba lloviendo muy fuerte y había una mala mar tremenda, por lo que nadie imaginaba que pudiera llegar ningún bote.

Yo estaba cerca de la orilla con un compañero y de repente empecé a escuchar gritos. Vimos que llegaba una embarcación -la escena era terrible-, y vi como una mujer se desmayaba con un bebé en brazos. Al lado había un hombre en shock sujetando a una niña. Los metí en el coche y cuando arranqué para llevarlos al punto de recepción se pusieron a gritar “two babies, three babies, two babies, three babies”. Entendí que nos estábamos olvidando a un niño… y cuando iba a dar la vuelta me hicieron entender con señas lo que pasaba: poco antes de llegar a tierra al padre se le había escurrido de las manos un niño y había caído al mar.

La precariedad de todo esto es que dos horas después la familia seguía en una tienda de plástico, completamente mojados, en shock, sin recibir ayuda de ningún tipo, porque estábamos todos desbordados.

Varios refugiados caminan envueltos en mantas térmicas poco después de desembarcar en la isla griega de Lesbos procedentes de las costas turcas. Octubre, 2015. © Santi Palacios.

9. ¿Cómo ves el futuro de esta situación?
Tengo la sensación de que hay que esperar a la llegada de la primavera. No sabemos si las cifras se se han reducido ahora solo porque es invierno, o porque 2016 no va a ser tan fuerte como 2015.

Ahora ya hay experiencia de un éxodo así, por lo que espero que al menos, no nos pille tanto por sorpresa y las cosas no se hagan tan mal como se han hecho.

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