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El papel higiénico que te hará pensar aún más

“Who Gives A Crap” utiliza una comunicación fresca y divertida para promocionar su marca de papel higiénico.

AMPARO MONTEJANO – 18 de noviembre de 2016.


¿Qué pasaría si cada vez que vas al baño estuvieras ayudando a que otra persona pueda hacer lo mismo? Simon, Jeham y Danny son tres australianos que en 2012 decidieron que ya era hora de que el papel del váter sirviera para algo más que para limpiar culos.


Por ese motivo lanzaron una original campaña de crowfunding en la que amenazaban con estar sentados en la taza del váter hasta recaudar los 50.000 dólares necesarios para poner en marcha su proyecto. En tan solo dos días mucha gente creyó que su idea no era tan loca como podía parecer a primera vista y lograron la cantidad necesaria para ponerla en marcha.

Se trata de una marca de papel higiénico que tiene el objetivo de que todo el mundo tenga acceso a lavabos dignos. En marzo de 2013 entregaron el primer rollo de papel “Who Gives A Crap” (A quién le importa una mierda), y desde entonces no han dejado de crecer y de contribuir a mejorar una gran problemática mundial.


“Amamos el papel del váter porque es nuestra manera de marcar la diferencia”


Según la Organización Mundial de la Salud 2.500 millones de personas, es decir, alrededor del 40% de la población mundial no tiene acceso a un váter.

Simon, Jeham y Danny consideran que estas cifras son inadmisibles y, por eso, “Who Gives A Crap” dona el 50% de sus beneficios a la ONG Wateraid que utiliza esos fondos para dotar de váteres países en vías de desarrollo.


"Who Gives A Crap” dona el 50% de sus beneficios a la ONG Wateraid



Los productos de “Who Gives A Crap" se elaboran, además, con papel reciclado y materias primas respetuosas con el medio ambiente. Es por estos motivos que cuentan con el certificado de B Corp y, lejos de los estereotipos de las empresas sociales, comunican su marca con mensajes divertidos sin perder de vista su objetivo de proporcionar dignidad y salud a las personas.

De momento solo distribuyen en Australia, pero son un buen ejemplo de empresa social, y una simpática pero dura invitación a la reflexión sobre algunas de las incoherencias e injusticias de nuestra sociedad.


“Más personas en el mundo tienen móviles que váteres. ¡Recuerda esto la próxima vez que estés escribiendo desde el lavabo!"


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