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El restaurante del tiempo

Cuando parecía que la sociedad estaba dejando fuera y sin ayuda a todo aquél que pasaba más de un par de meses en el paro, nacieron ideas que no se conformaron con aceptar esta situación. Es el caso del restaurante La Trobada, donde los empleados trabajan a cambio de los mismos menús por los que pagan los comensales.

Una de las mayores injusticias a las que se han tenido que enfrentar millones de personas tras la llegada de la crisis es el hecho de no lograr encontrar un empleo a pesar de ser estar capacitados para ello.

Esto puede provocar situaciones difíciles en las que la persona pierde poco a poco la esperanza con cada currículum y que entrega y cada llamada que no recibe, e incluso, puede llegar a entrar en depresión y en una situación de dependencia de la que es muy difícil salir.

Sin embargo, en las peores situaciones es cuando el ser humano saca sus mejores ideas, donde demuestra que queda mucho por inventar y donde se empieza a ver la solidaridad que –en teoría– nos diferencia del resto de seres vivos.

En este contexto, a principios del año 2013, nace el Restaurante La Trobada, en Terrassa (Barcelona), un local donde los comensales pueden pagar con dinero… pero también con su tiempo.

La Trobada es una iniciativa de la Asociación Local de Entidades por la Inclusión (ALEI) de Terrassa y que capitanea Pau Consola. Y se diferencia del resto de restaurantes por su excelente comida casera… pero especialmente porque un tercio de las personas que comen en él se ganan su menú con el tiempo que dedican a que el restaurante funcione.

Y es que estos trabajadores de La Trobada que colaboran en la cocina, ayudan con el servicio y con la limpieza del local, son dirigidos desde ALEI tras estar en paro un periodo de tiempo largo, y encontrarse ya en riesgo de exclusión social. De esta manera, encuentran una oportunidad de volver a trabajar, y como dicen algunos “sentir de nuevo que se ganan lo que comen”.

Se trata de un proyecto de ALEI que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Terrassa y la Fundació La Marató de TV3, y que sirve una media de 1.000 menús mensuales, siendo un 38% clientes “del tiempo” que pagan su comida con trabajo.

Desde que La Trobada abrió ha logrado atraer a gente de toda Cataluña no solo por su comida, sino también por este original sistema solidario con el que funciona.

Y con esto queremos hacerte reflexionar. Que al igual que estas personas han encontrado en La Trobada un valor añadido en su experiencia culinaria, te plantees a partir de ahora, cuando escojas restaurante, bar, local de copas o incluso supermercado, que el factor social también es algo a tener en cuenta. Que además de mirar el precio, lo rica que está la comida o lo bonito que es el lugar… valores si el local hace una labor social.

Porque existen formas muy diferentes de gestionar un negocio, y algunas de ellas, aunque no sean las que más abunden, contribuyen a mejorar este mundo que habitamos. Analiza esto antes de escoger, y tu tiempo de ocio te sabrá mucho mejor.

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