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Tu momento del día, sin pantallas

Los atascos de tráfico no solo ocurren en la carretera. También en tu mente pero entonces recibe otro nombre: ruido mental y ocurre cuando pensamientos o ideas se instalan en nuestro cerebro y lo sobrecargan. El teléfono, los correos electrónicos que esperan ser abiertos, el ritmo frenético del día a día. Todo esto tampoco ayuda a silenciar ese ruido mental. Pero, ¿y si pudieras parar un momento? O mejor, ¿y si pudieras apagar las pantallas de los dispositivos electrónicos?

Si has notado molestias en tus ojos tras estar mucho rato delante de una pantalla, es normal. Durante este periodo, parpadeamos con mucha menos frecuencia. Una de las consecuencias es la fatiga visual. Por eso, los especialistas recomiendan trabajar con luz natural siempre que sea posible, eliminar los reflejos sobre la pantalla, hacer descansos para la vista y seguir una receta: la regla 20-20-20. Es decir, mirar a lo lejos (20 metros) durante 20 segundos, cada 20 minutos.

Asimismo, se han publicado estudios en el que se alerta sobre los efectos de la luz de las pantallas digitales en el ciclo circadiano. Además, la luz azul que emiten los leds influye directamente en la producción de melatonina. Es decir, si miramos la pantalla en la oscuridad antes de dormir, podemos sufrir problemas de insomnio. ¿Y quién no lo ha hecho alguna vez? Cuando pasamos tantas horas delante de una pantalla, también hay otras consecuencias. Por ejemplo, adoptamos la misma postura durante un tiempo prolongado así que es normal que aumenten las afecciones posturales, articulares y musculares.

Otro estudio interesante es de la Universidad de California, que señala que una de cada cuatro personas consulta su smartphone cada 30 minutos y el 25% de los millennials lo mira más de cien veces al día. Puede parecer poco tiempo pero si pensamos a largo plazo, es evidente que estamos ante una situación, cuanto menos, preocupante. ¿La buena noticia? Podemos solucionarlo. Como en casi todo en esta vida, es cuestión de voluntad y buenos hábitos.

¿Qué puedes hacer sin pantallas?

Te proponemos un reto: separarte de tus dispositivos un rato al día. No tienes que hacerlo ahora pero busca ese momento en el que te conectas por inercia. Todos los tenemos. Entre reuniones, cuando te tomas algo en la cafetería o incluso en casa, mientras preparas la cena… ¿Qué pasaría si apagaras la pantalla? La respuesta es nada. En cambio, los beneficios que recibes a cambio son muchos. Para que puedas comprobarlo tú mismo, ahí van cinco actividades en las que no necesitas móvil, tablet u ordenador.

Leer. Así tu cerebro se relajará y se fortalecerá su reserva cognitiva. Si no estás acostumbrado a dedicarle tiempo a la lectura, empieza leyendo diez páginas al día y cambia tantas veces como quieras de libro. Lo importante es que disfrutes. No pasa nada si no terminas un título porque prefieres empezar otro.

Escribir. Esta actividad contribuye a reducir el estrés mental, reforzar la autoestima e incluso el sistema inmunológico. Puedes aprovechar para ordenar tus ideas o aclarar objetivos para el día. Escribe lo que quieras y sin reglas.

Meditar. Seguro que conoces a alguien cercano a ti que ya lo hace. ¿No te apetece probarlo? Empieza con 10 respiraciones profundas durante un periodo de dos a tres minutos. Solo con eso, notarás un gran cambio en tu estado mental.

Aburrirse. Puede ser un motor de ingenio o un privilegio. Según un estudio realizado por el European Science Foundation, cuando una persona tiene la mente vagando sin fijarse en lo que sucede a su alrededor tiende más a pensar en el futuro y a impulsar su motivación. Se trata de un beneficio evolutivo.

Conversar. Porque produce felicidad y tiene beneficios en las habilidades intelectuales. Además, evitamos el aislamiento social que las pantallas pueden propiciar. No hace falta tratar temas filosóficos. Hablemos de cómo nos ha ido el día, de lo que hemos visto o de los sueños que hemos cumplido.

A veces, los dispositivos son nuestros aliados para pasar el tiempo pero recuerda algo importante. Tú también necesitas dedicarte tiempo. ¿La buena noticia? Para eso, no necesitas pantallas.

Entonces, ¿ya formas parte del cambio que quieres ver en el mundo?

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